Érase una vez una persona mayor que vivía con su lobo. El lobo se llamaba Pepe y un día se murió. La persona mayor se hizo joven y su tía Manuela la trataba como a su perra. El vecino organizó un botellón. La niña se emborrachó y perdió los pantalones. El vecino, cuándo lo vio, creyó que a la tía Manuela se le cayeron. Vio que ella llevaba falda, pero vio a otra joven que no llevaba ni pantalón ni falda. Entonces la joven se fue como un rayo a casa. La casa cobró vida y se comió a la tía Manuela, a la chica y se comió a los niños como postre.
Cristina y Mohamed.
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